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Shinrin-yoku (Baño de Bosque) en Familia


En Basoalde estamos promocionando esta modalidad de Shinrin-yoku (Baño de Bosque) para lo cual hemos elaborado un proyecto y una reflexión conjunta ya que éramos conscientes  de que ofertar “baños de bosque en familia” implicaba un desarrollo del modelo clásico de baño de bosque que trabajamos habitualmente y ampliar nuestra paleta de recursos como guías.

Regresamos de este modo al bosque, y lo hacemos siguiendo el hilo de esa convivencia que como guías nos proponemos recuperar para que padres, madres e hijos/as puedan reconectar no solo con el espacio natural sino también entre ellos/as. Se trata pues, de una experiencia donde cada familia es una unidad de exploración pero en la que cada componente, adulto o niño, aporta su visión y su forma de sentir el bosque.

Este Baño de Bosque en Familia cuenta con todos los ingredientes del shinrin-yoku clásico: despertar de los sentidos, ralentización del ritmo… Pero además ofrece un amplio espacio para el juego, la experimentación y la exploración, que es lo que los niños y niñas hacen mejor en la naturaleza y esta les ofrece ese terreno que necesitan para fomentar su salud y desarrollo.

El lenguaje trata ser más sugerente y ensoñador, como si cada palabra perteneciese a ese mundo misterioso al que vamos a acceder.  Y todo, cada experiencia, cada claro del bosque donde nos reencontraremos después de nuestras vivencias, forma parte de un relato. Un relato que comienza como todas las fábulas clásicas, con unos viajeros a punto de traspasar un umbral e iniciar un camino del que regresarán siendo otros/as.

 El guía es el tejedor del hilo de esa historia, pero padres, madres e hijos/as son los protagonistas. Serán ellos/as quienes escuchen el silencio de los árboles, quienes encuentren su lugar en el bosque, quienes palpen sus texturas y recolecten sus aromas. No se trata por tanto de una actividad enfocada únicamente al disfrute de los niños/as sino de toda la familia y el reto es encontrar el tono y la atmósfera que permita que durante unas horas todos formen parte del viaje. 

Así, despertaremos los sentidos de un modo progresivo, lúdico. Estimulando nuestro instinto de ir un paso más allá en la experimentación del entorno y nuestro propio cuerpo. Esa capacidad que no responde a una edad concreta sino a un impulso que nos acompaña desde la noche de los tiempos. Un tiempo fuera del tiempo donde el bosque volverá a ser el refugio de la tribu. Nuestro lugar en el mundo.

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